Nuevo estudio revela que uno de cada cuatro pacientes que inicia tratamiento con benzodiacepinas hace un uso prolongado
El estudio Challenge of long-term benzodiazepine use in primary care: insights from a real-world cohort study in Catalonia, liderado por el dr. Ignacio Aznar del grupo de investigación Evaluación de Tecnologías Sanitarias en Atención Primaria y Salud Mental (PRISMA) del Institut de Recerca Sant Joan de Déu (IRSJD) y del Parc Sanitari Sant Joan de Déu (PSSJD) publicado recientemente en la revista Family Medicine and Community Health, pone el foco en el foco en el uso crónico de benzodiazepinas.
Según los datos analizados, un 27,1% de los pacientes que reciben una nueva prescripción de este tipo de fármaco acaban convirtiéndose en usuarios a largo plazo a los tres meses, y un 14,5% lo son todavía a los seis meses. Estas cifras contrastan con las recomendaciones clínicas, que aconsejan limitar su uso a un máximo de 4 semanas en el caso del insomnio y 12 semanas para la ansiedad.
El estudio ha analizado datos reales de más de 100.000 pacientes provenientes del sistema público de salud de Cataluña, recogidos entre julio de 2021 y junio de 2022.
Las benzodiacepinas: uso extendido, riesgos importantes
Las benzodiacepinas son fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central y que se utilizan habitualmente para tratar trastornos como la ansiedad, el insomnio, las convulsiones o las tensiones musculares, así como sedantes antes de procedimientos médicos. A pesar de su eficacia en el corto plazo, el consumo prolongado puede acarrear riesgos graves para la salud, como dependencia, deterioro cognitivo, aumento del riesgo de caídas y fracturas, accidentes de tráfico, tolerancia al fármaco e incluso un incremento de la mortalidad.
En Cataluña, más del 10% de la población atendida en la atención primaria recibe cada año una prescripción de benzodiacepinas, con una prevalencia casi el doble en mujeres que en hombres y especialmente elevada en la población de edad avanzada.
"Nuestros resultados ponen de manifiesto que una proporción considerable de pacientes que comienzan tratamiento con benzodiacepinas acaban convirtiéndose en usuarios a largo plazo si no disponen de una supervisión clínica adecuada. Es esencial que se establezcan estrategias más eficaces para monitorizar y, si es necesario, reducir el uso prolongado de estos medicamentos", afirma Maite Peñarrubia investigadora colaboradora del IRSJD y el PSSJD, y una de las autoras del estudio.
Factores de riesgo asociados
Entre los factores que aumentan el riesgo de convertirse en usuario crónico se encuentran la edad avanzada, el sexo femenino, la presencia de trastornos mentales, haber recibido previamente benzodiacepinas, vivir en entornos rurales, y las visitas virtuales con el profesional médico en vez de las presenciales.
Los autores del estudio alertan de las consecuencias del uso mantenido de estos fármacos, tales como deterioro cognitivo, aumento del riesgo de caídas y fracturas, accidentes, dependencia e incluso mortalidad.
Hacia un uso más seguro
Se trata del primer estudio de estas características en España basado en datos reales y con amplia muestra poblacional. Los resultados proporcionan una sólida base para diseñar estrategias de seguimiento más personalizado de los pacientes, con el objetivo de reducir los riesgos asociados al uso innecesariamente prolongado de las benzodiacepinas.
Reconocimiento profesional para la dra. Maite Peñarrubia
Además de la publicación del estudio, la trayectoria científica de la Dra. Maite Peñarrubia ha sido recientemente reconocida en el ámbito de la atención primaria. El 29 de enero, la junta del Colegio de Médicos de Barcelona del Baix Llobregat le otorgó el premio a la Mejor publicación en atención primaria de la Metropolitana Sur por esta investigación sobre el uso prolongado de las benzodiacepinas. Este reconocimiento pone en valor no sólo la calidad de su estudio, sino también su contribución a la mejora de la práctica clínica y la seguridad de los pacientes en la atención sanitaria cotidiana de la región.
Las benzodiacepinas son fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central y que se utilizan habitualmente para tratar trastornos como la ansiedad, el insomnio, las convulsiones o las tensiones musculares.